De la baja del peso relativo del gasto público nacional total anual ejecutada en los últimos dos años de 5,7% del PBI, surge que prácticamente el 91% de la baja del gasto se destinó a fines que estaban antes que la baja de impuestos en orden de prioridad. Primero se decidió eliminar el déficit fiscal, que, dada la baja de ingresos no tributarios, era mayor que el inicial de 4,4% del PBI (concretamente 4,92% del PBI). Paralelamente apareció un superávit fiscal que requirió el uso del 4% de la baja del peso del gasto (necesitando recursos equivalentes a 5,12% del PBI). Y el resto permitió bajar impuestos y financiar la finalización de impuesto PAIS, concretamente el 9% de la baja del gasto total anual (0,54 puntos porcentuales del PBI). Con relación a la recaudación que en términos del PBI recibe el gobierno nacional, la baja efectiva fue del 3,6%.
Por otro lado, si se hace un análisis de la reducción acumulada del peso relativo del gasto público primario nacional durante los últimos 26 meses, se obtiene una baja equivalente a 10,4 puntos porcentuales del PBI. Al considerar también la baja del gasto en intereses, la reducción acumulada del peso relativo del gasto total asciende a 11,1 p.p. del PBI. En este caso, el 91% de la baja de gasto se destinó a financiar la reversión del déficit fiscal y la generación de superávit fiscal y el 9% restante a financiar la pérdida de ingresos no tributarios.
La reducción acumulada del peso relativo de la recaudación efectiva nacional que termina en manos de la Nación fue prácticamente nula durante los primeros 26 meses de gestión del actual gobierno nacional. Al inicio de 2024 tuvo incidencia la mayor recaudación de derechos de exportación luego de la sequía de 2023 y la suba de impuesto PAIS, entre otros factores.