El informe analiza la evolución del valor real del impuesto a los combustibles del precio final de la nafta y de la capacidad de compra de un asalariado privado registrado. En este contexto de guerra en medio oriente, los precios han subido de manera importante por la suba del petróleo, generando un impacto no menor en el poder adquisitivo.
En la actualidad, el litro de nafta vale $2.000 (implica un valor similar al de julio de 2021) y el impuesto es de $367, quedando un precio neto de impuesto de $1.633. Respecto a marzo de 2018, la caída real del precio es de sólo el 1%. Si el impuesto, suponiendo el resto de las variables constantes, volviera al valor de marzo de 2018, la nafta valdría $2.225, es decir un 11% más que lo que hoy vale (línea superior del gráfico 3).
Ahora bien, en febrero de 2026, previo al conflicto bélico, el precio de la nafta (expresado a valores de marzo de 2026) era de $1.657, mientras que en la actualidad asciende a $2.000. Esto implica que la guerra generó un incremento real del 21% en el precio del combustible.
Asimismo, si el gobierno redujera el impuesto de monto fijo en un 93,5% (de $367 a $24 por litro), el precio de la nafta debería retornar a los niveles observados en febrero de 2026. No obstante, en ese mes la recaudación de este tributo coparticipable representó el 3,3% de los ingresos tributarios nacionales, por lo que su virtual eliminación implicaría una pérdida significativa de recursos tanto para el Gobierno Nacional como para las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Por otra parte, desde junio de 2025 la capacidad de compra cayó un 12% en febrero de 2026 y al incorporar el efecto de la guerra en medio oriente y comparar marzo de 2026, la caída fue del 27%. Esta baja del poder de compra se explica principalmente por un incremento real del valor de la nafta en la etapa previa a la guerra, el shock de la guerra y unos ingresos prácticamente constantes. Además, entre febrero y marzo de 2026, la capacidad de compra bajó un 17%.